Barrio Bo Ducuali, Managua, tendida sobre una cama y en
labores de parto se encuentra la
inocente Lizbet , una mujer sencilla de
origen campesino , quien ignora cómo es
la vida en la ciudad y todo lo que esto
conlleva.
En medio de estas
circunstancias no se siente ilusionada u orgullosa de su hazaña , la dicha de
una madre primeriza ha sido reemplazada por un miedo que le cala los huesos. Había
visto antes a los animales tener a sus crías en la finca donde había crecido , pero
solo eso, no sabía nada de cómo traer un hijo al mundo. Por otro lado el padre de la criatura, el
hombre que le había quitado la virginidad y que ahora negaba la autoría del
neonato no estaba ni estaría más con
ella. Ahora que lo pensaba, aceptar esa traición había sido más dolorosa que el
dolor físico que le partía las entrañas.
Las contracciones se tornan cada vez más frecuentes, que sus gritos atraviezan las ventanas de los vecinos. En la casa se ha armado el alboroto de una sala de emergencia y para calmar los nervios a alguien se le ha ocurrido sintonizar la radio que descansa sobre el velador , por lo que la voz Pancho Madrigal famoso en los hogares nicaragüenses, se mezcla con las otras voces en los pasillos de la casa.
El trajín se dura por varias horas, Berenice, abuela de Lizbet quien habría traído
a la susodicha del campo a la ciudad, funge de partera. Era esta misma mujer quien le había dado ánimos y quien no la había
abandonado en esos nueve meses de gestación cuando todos rumoreaban al respecto de su estado ,pues hablaban a
sus espaldas dentro de la casa y afuera
en el barrio, su situación de madre soltera era
la comidilla de cada día. Como reza el viejo dicho: _"pueblo chico infierno grande”_.
Finalmente a las 9 de la
noche y luego de muchos pesares nace la
verdad de esa historia, una bebé a la que le dieron nombre de flor por
pura inspiración de una vecina, quien al ver las mejillas rosadas de la recién nacida dijo : -Póngale Rosa -.
Ya han transcurrido 49
años desde ese entonces y solo hoy por hoy
decidí contar esta historia, hay muchas más, ojalá que un día me atreva a decirlas , pero por esta vez y en este
momento creo que es suficiente .
Rosa
(Desde Nicaragua)



