jueves, abril 11, 2013

Una nueva vida ( Nicaragua)









Barrio Bo Ducuali, Managua, tendida sobre una cama y en labores de parto se  encuentra la inocente Lizbet , una mujer sencilla  de origen campesino , quien ignora  cómo es la vida en la ciudad y  todo lo que esto conlleva.
En medio de estas circunstancias no se siente ilusionada u orgullosa de su hazaña , la dicha de una madre primeriza ha sido reemplazada por un miedo que le cala los huesos. Había visto antes a los animales tener a sus crías en la finca donde había crecido , pero solo eso, no sabía nada de cómo traer un hijo al mundo. Por otro lado el padre de la criatura, el hombre que le había quitado la virginidad y que ahora negaba la autoría del neonato no estaba ni  estaría más con ella. Ahora que lo pensaba, aceptar esa traición había sido más dolorosa que el dolor físico que le partía las entrañas.







Las contracciones se tornan cada vez más frecuentes,  que sus gritos atraviezan las ventanas de los vecinos. En la casa se ha armado el alboroto de una sala de emergencia y  para calmar los nervios a alguien se le ha ocurrido  sintonizar la  radio que descansa sobre el  velador , por lo que  la voz  Pancho Madrigal famoso en los hogares nicaragüenses, se mezcla con las otras voces   en los pasillos de la casa.






El trajín se dura por varias horas, Berenice,  abuela de Lizbet quien  habría traído a la susodicha del campo a la ciudad,   funge de partera. Era esta misma  mujer  quien le había dado ánimos y quien no la había abandonado en esos nueve meses de gestación cuando todos rumoreaban al respecto de su estado ,pues hablaban a sus espaldas dentro de la casa  y afuera en   el barrio, su situación de madre soltera era la comidilla de cada día. Como  reza el viejo dicho:  _"pueblo chico infierno grande”_.






Finalmente a las 9 de la noche y luego de muchos pesares nace  la verdad de esa historia, una bebé a la que le dieron nombre de flor  por  pura inspiración de una vecina, quien al ver las mejillas rosadas  de la recién nacida  dijo : -Póngale Rosa -.

Ya han transcurrido 49 años desde ese entonces  y solo hoy por hoy decidí contar esta historia, hay muchas más, ojalá que un día me atreva a  decirlas , pero por esta vez y en este momento creo que es suficiente .


Rosa 
(Desde Nicaragua)